Llegué a Suiza como la mayoría de las inmigrantes que he leído en varios blogs... por amor. Jamás me hubiese imaginado venir a parar aquí, pero estoy muy contenta con el proceso y las experiencias vividas, tampoco todo es color de rosa, pero la verdad no me puedo quejar, tengo amigos suizos, latinos y de otras nacionalidades que jamás hubiera imaginado conocer.
Bueno a lo que íbamos, todo empezó gracias a mi mejor amigo, él supo que estaba haciendo un curso de inglés y me envió el link de una página social donde podría conocer gente de otros países y practicar un poco... Ja! y a modo de broma me escribió junto al link "Auxi.. quien quita y te consigues a tu futuro esposo allí". Me dió demasiada risa su comentario y hasta el día de hoy cada vez que chateamos nos reimos de lo premonitorias que fueron sus palabras. En ese chat conocí mucha gente bonita con la que aún mantengo contacto, así como otros depravados pero esos sencillamente bloquearlos y ya.
Un día veo a un muchacho en el chat y no sé porque, lo saludé, yo nunca era la que me lanzaba a chatear con nadie (hay que hacerse rogar.. jajajaja). Bueno... bueno quizás fueron cosas del destino. La cosa fue que el me respondió y apartir de ese momento todos los días nos conectábamos 30 minutos a hablar cualquier tontería, nuestras vidas, que haciamos y a pesar de las diferencias culturales e idiomáticas nos la pasabamos muy a gusto. En ese plan estuvimos un año y medio.
No les voy a decir que estaba enamorada, porque no lo estaba en ese momento y el tampoco el lo estaba. Solo teníamos una relacion de amistad muy bonita y nos reiamos muchísimo de cada una de las cosas que hacíamos a diario y eso es algo que me encanta de Hans, con él me rio todos los días un montón.
Un día él me dice que quiere conocer Venezuela y sí yo podría hacer de su guía turística, ya que le gustaría conocerme también. Como todo buen suizo compró los pasajes seis meses antes, es que de verdad ellos no se andan con eso de la espontaneidad (tema para otro post). Decidimos que fuera en diciembre, ya que yo tenía todo el mes de vacaciones y el podía tomar dos semanas y lo mejor de todo la mejor fecha para venir porque es rumba en casa de todos los amigos y la familia.
Quería enseñarle lo más bonito de mi país, por supuesto, así que planee las vacaciones con lo más variopinto del país con un cronograma de 2 semanas.
Cuando por fin llegó EL día, no voy a decir que no estaba nerviosa, tantas cosas locas que pasaron por mi cabeza, buenas y malas. Llegué al aeropuerto y cuando lo veo salir me asombré y lo primero que pensé fue "Dios es gigante....." jajajajajaja , meses más tarde me revelaría que el pensó lo contrario "wow si es chiquita.. "jajajajaja. Y es que mi dulce tormento es grandísimo mide 1.95 mts junto a unos bien distribuidos 1,57 mtrs =P jaajajajaja...
La noche la pasamos en Vargas, en un hotel que organizó la misma operadora turística que nos iba a llevar a los Roques. Esa noche hablamos poco, el llegó tardísimo y nuestro vuelo el próximo día era bien temprano, además que el pobre llegó todo molido por el viaje.
Si si, ya sé que muchos se preguntan y que pasó... nada, todavía no había corazón de parte y parte, yo creo que los dos andabamos en una de conocernos mejor en vivo y directo.
Al llegar al aeropuerto nacional de Maiquetia para tomar nuestro vuelo a Los Roques pasó lo que para los venezolanos es nuestro eterno problema, los retrasos. Ese día el avión se retrazó una hora en despegar y no había ni un solo funcionario de la linea aerea que nos diera explicación, yo como ya se como se mueve el maní (en perfecto venezolano), Le dije sientate que si nos van a llamar pero más tarde, pobre de los españoles, italianos y alemanes que iban en ese vuelo, los veias caminar de aqui para alla todos molestos y con razón. Y por el otro lado los venezolanos sentaditos toma´ndose un café porque bueno ya algún día saldremos.. (Cada día pienso que por eso es que estamos así, por ese conformismo pendejo) Bueno ese no es el tema. La cosa fue que el me dijo que que bueno que estaba conmigo porque de seguro el estaría con el mismo estrés de los otros turístas extranjeros

Finalmente llegamos a Los Roques de verdad es el paraiso, aguas claras, todos los tonos turquesa que te puedas imaginar en una paleta de colores simplemente bellísimo. La pasamos buenísimo, el ambiente fenomenal, la gente que conocimos, la comida, los paseos en catamaran, madrisqui, francisqui, jugamos dómino con los margariteños que tripulaban el catamaran, la piñata de cumpleaños de un niño del pueblo en medio de toda la plaza de la isla, mi loquito y su primer contacto con sus odiadas arepas (no hay forma que le gusten), para mi estaban simplemente exquisitas, para el son muy secas... Aparte de eso todo perfecto.

Después de ese fin, llegamos a Barquisimeto que es donde viven mis papis, nos recogieron en el aeropuerto y de allí nos fuimos a ver el impelable juego de beisbol de Cardenales de Lara - Leones del Caracas. El beisbol es el deporte nacional de mi país y las de rumbitas que nos armamos en el estadio. Primera vez que Hans veía un juego porque siempre había pensado que era muy aburrido, pero de aburrido en Venezuela no tiene nada eso es pura rumba!!! Tengo que decir que ahora cada vez que vamos a Venezuela, lo primero que me pregunta es "ya los muchachos compraron los boletos para ver los juegos". Y es que en el estadio uno se consigue a todos los panas con los que estudiaste en la universidad, los que trabajan contigo o trabajaron, allí te consigues a todo el mundo. A el le encantó de verdad el ambiente que se vive es una fiesta, super bullisioso y todos los fanáticos juntos, de un equipo o de otro. Yo.. Caraquista hasta la muerte y Hans por llevarme la contraria Cardenalero a ultranza. Además que todos los años le regala mi cuñado super cardenalero todo el kit, desde la gorra, la camisa hasta la pelota de la temporada..osea mejor preparado que yo... Lo que más le gustó del juego fue los vendedores de cerveza, que te la sirven en tu puesto y la mascota del Cardenales el Guarito.

Después del juego nos fuimos a comer unos pepitos en la calle del hambre (Pepito: Pan con carne, cebolla, papitas y todas las salsas que le puedas poner para que sea aún más grasiento.. jajaja.. Calle del hambre: en Barquisimeto es donde te consigues todos los puestos de comida rápida). Allí también nos conseguimos a los demás de la tropa y cuadramos para irnos al día siguiente para la playa.

Está muy largo este post, así que lo voy a dejar hasta acá, después les cuento que más nos pasó... Una multa y un suceso bastante desagradable en la playa